

Durante los años 30 y 40, la empresa fue contratando más y más trabajadores, hasta llegar a más de 2000. Riley fabricaba y suministraba equipamiento a:
Durante los años 50 y 60, la pasión por el snooker perdió su furor inicial. La televisión había llegado, comenzaban a venderse paquetes de vacaciones a España, y el snooker estaba de capa caída. Durante este período, Riley trató de recrear la gloria pasada a través de varias fusiones y adquisiciones.
No fue hasta 1970 que el snooker viera su resurgir y recuperara su popularidad, gracias sobre todo a la televisión en color y a un hombre, Barry Hearn. Steve Davis, posiblemente quien mejor sabe manejar un taco, tuvo un importante papel en el éxito que Riley alcanzó durante los años 70 y 80.
Como en todas las industrias cuando comienza a pasar algo grande, especialmente en el deporte, surgen los competidores de las empresas establecidas.